La jornada comenzó con una reflexión clave: la biología femenina no puede seguir considerándose una variante de la biología masculina. Comprender las diferencias biológicas entre sexos es fundamental para ofrecer tratamientos verdaderamente personalizados.
Principales aprendizajes
📌 La mujer representa un modelo único de resiliencia biológica, con mecanismos de adaptación inmunológica, metabólica y neurológica que han favorecido históricamente una mayor supervivencia a lo largo del ciclo vital.
📌 El sistema inmunitario femenino presenta una mayor capacidad de vigilancia y respuesta, lo que se traduce en una mejor protección frente a infecciones y una mayor respuesta vacunal.
📌 Esta ventaja biológica también tiene un coste: las mujeres presentan una mayor predisposición a desarrollar enfermedades autoinmunes, representando cerca del 80% de los casos diagnosticados.
📌 Persisten importantes sesgos en la investigación biomédica. Durante décadas, gran parte de la evidencia científica se ha generado a partir de modelos masculinos, limitando la comprensión de fenómenos específicos de la salud femenina.
📌 La medicina de precisión requiere integrar factores como el sexo biológico, la regulación hormonal, la inmunidad y el metabolismo para optimizar la toma de decisiones clínicas.
💡Idea clave: La personalización terapéutica comienza por reconocer que hombres y mujeres no enferman, responden ni envejecen de la misma manera.
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