Cruciferas y sus compuestos en la prevención del cáncer de mama

Cruciferas y sus compuestos en la prevención del cáncer de mama

CRUCÍFERAS Y SUS COMPUESTOS EN LA PREVENCIÓN DEL CÁNCER DE MAMA

Descubre el potencial de sus fitoquímicos a nivel oncológico

El cáncer de mama es uno de los tumores más diagnosticado del mundo. Aproximadamente, el 30% de los cánceres diagnosticados en mujeres en España se originan en la mama. 

Los factores de riesgo establecidos para este tipo de cáncer incluyen la edad, historial familiar, edad temprana en la menarquia y edad tardía en la menopausia. Asimismo, también lo son la nuliparidad, edad tardía en el primer nacimiento, sin antecedentes de lactancia materna, aumento de la densidad mamaria y mutaciones de los genes BRCA1 y BRCA2.

¿Cuáles son los vegetales crucíferos?

Los vegetales crucíferos, pertenecientes a la familia de las plantas Brassicaceae, han sido estudiados debido a su presencia en la dieta de grupos poblacionales con menor incidencia de cáncer. Entre estos vegetales se encuentran: el brócoli, bok choy, repollo, coliflor, berros y coles de Bruselas. Así como también la col rizada, berza y mostaza, entre otros.

Las poblaciones orientales son conocidas por tener una mayor ingesta de verduras crucíferas (entre otras diferencias dietéticas), que las poblaciones occidentales, y sus tasas de cáncer de mama son mucho más bajas.

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Componentes anticancerígenos de las crucíferas

Las verduras crucíferas contienen fitoquímicos llamados glucosinolatos que son exclusivos de esta familia de vegetales. Al picar o masticar los vegetales, los glucosinolatos se descomponen en otros fitoquímicos (llamados isotiocianatos) por la acción de una enzima llamada mirosinasa, que está presente en un compartimento celular separado de la planta.

Existe evidencia de estudios experimentales (modelos animales y estudios de cultivo celular) de que los isotiocianatos pueden afectar beneficiosamente los procesos involucrados en la carcinogénesis y pueden reducir la incidencia de tumores mamarios.

Mecanismos de acción a nivel biológico

Efectos sobre las enzimas de Fase I y el metabolismo del estrógeno

Un medio por el cual los vegetales crucíferos pueden afectar el riesgo de cáncer de mama es manipulando el metabolismo de los estrógenos.

El metabolito 16 alfa-hidroxiestrona (16-OHE) tiene propiedades estrogénicas, mientras que la 2-hidroxiestrona (2-OHE) tiene una baja afinidad por el receptor de estrógeno. La evidencia científica demostró que el consumo diario de vegetales crucíferos durante cuatro semanas aumentó la proporción de 2-OHE a 16-OHE.

La modulación de otras enzimas implicadas en el metabolismo de los estrógenos, CYP1A2, CYP1B1 y CYP3A4, también se ha relacionado con los vegetales crucíferos. Además, se ha descubierto que el sulforafano suprime la inducción de la enzima CYP3A4, principal responsable de la hidroxilación C-16 del estrógeno.

Efectos sobre las enzimas de fase II

Las enzimas metabolizadoras de fase II, como la glutatión-S-transferasa (GST), NAD(P)H: quinona oxidorreductasa (NQO1), uridinadifosfato glucuroniltransferasa (UGT) y hemooxigenasa (HO1) son responsables de desactivar los carcinógenos y proteger células del daño del ADN al suprimir el estrés oxidativo. Se ha demostrado que los isotiocianatos aumentan la actividad de estas enzimas en un número limitado de estudios en humanos y en estudios de cultivos celulares, a través de la transcripción de los genes que codifican estas enzimas mediada por elementos de respuesta antioxidante (ARE).

Un aumento en la actividad de las enzimas metabolizadora de fase II puede resultar en un menor riesgo de cáncer al aumentar la desactivación y eliminación de carcinógenos del cuerpo y reducir el daño al ADN de las especies reactivas del oxígeno.

Otros mecanismos anticancerígenos

Se ha demostrado que la administración in vitro de isotiocinatos (tanto de sulforafano como de I3C), potencia la apoptosis en las células de cáncer de mama.

Asimismo, existe evidencia (limitada pero sugerente) de que los isotiocianatos y el I3C pueden inhibir la angiogénesis e inhibir la invasión tumoral en modelos de cáncer de mama.

Finalmente, los mecanismos epigenéticos se reconocen cada vez más como fundamentales para el desarrollo del cáncer, y la desacetilación de histonas es una forma de silenciamiento epigenético de la expresión génica. La sobreexpresión de histona desacetilasa (HDAC) está presente en muchas neoplasias malignas, y se ha demostrado que el sulforafano inhibe la HDAC en células de cáncer de mama humano, células de cáncer de colon y próstata, así como en células mononucleares de sangre periférica de humanos

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